
En mayo se celebran dos acontecimientos de gran importancia: el primero de mayo, el Día de los Trabajadores y el 15 de Mayo, el Día Internacional de la Familia. Ambas fechas favorecen la reflexión acerca de la necesidad de conciliar la vida laboral y la vida familiar.
En las últimas décadas la sociedad costarricense ha experimentado transformaciones a partir de cambios relevantes en las familias, uno de los cuales corresponde a la incorporación de las mujeres al mercado laboral. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, la tasa de ocupación de las mujeres ha pasado de 19,5 en 1976 a 37,2 en 2006 y a 39,4 en 2010. Por su parte, la tasa de ocupación de los hombres se ha mantenido en 72,6 en 1976, 70,2 en 2006 y 71,4 en 2010.
Las políticas públicas pueden facilitar o no estas tendencias. El Estado debe continuar posibilitando el acceso de las mujeres al mercado de trabajo en condiciones de igualdad, sin que se desatiendan las consecuencias de esta situación en la esfera doméstica. Como lo muestran los datos del INEC, las mujeres se han introducido al mercado de trabajo de manera acelerada y sostenida, pero esta incorporación no ha disminuido su labor en el hogar. En conclusión, muchas mujeres realizan una doble jornada y, en el mejor de los casos, cuentan parcialmente con la participación de los hombres en algunas tareas concretas.
Este panorama enfrenta a las mujeres a un dilema: dedicarse al trabajo y a su formación profesional, postergando su maternidad para edades menos convenientes, o renunciar a su formación profesional para dedicarse plenamente a las actividades del hogar. Como alternativa, las políticas de conciliación del trabajo y la familia parten de la adopción y promoción de medida que permiten remover los impedimentos sociales para que las mujeres puedan incorporarse al mundo laboral sin que esta decisión les signifique entrar en conflicto con su deseo de dedicación familiar.
Pero la conciliación debe garantizar necesariamente la implicación de los hombres en lo doméstico, fundamentalmente su inclusión en la crianza y educación de los menores de edad. Este es un cambio que se impone más allá de lo normativo; es decir la corresponsabilidad del hombre y la mujer en el hogar, debe darse también como parte de las transformaciones que se requieren en el modelo socio-cultural que ha prevalecido. En este sentido, es oportuna la Recomendación del Consejo Europeo 92/241/CEE que "insta a los Estados miembros a adoptar medidas que fomenten esta responsabilidad compartida".
En algunos países como Alemania y Francia implica medidas que trascienden las simples ayudas. Se han establecido políticas empresariales con el propósito de mejorar la productividad y la eficiencia. Estas políticas deben armonizarse con los requerimientos de los trabajadores. Al lado de las negociaciones salariales –sobre todo en tiempos de crisis económica- la ejecución de medidas complementarias pueden ayudar estos procesos: flexibilidad y racionalidad de los horarios, teletrabajo, jornada semanal comprimida, jornadas compartidas, cambios en la cultura empresarial, producción por objetivos, entre otros.
La especialista española, María Teresa López López, menciona que la conciliación del trabajo y la familia, como política pública, debe impulsarse considerando los beneficios para todos los implicados. Para las empresas e instituciones, porque reduce el ausentismo laboral, incrementa la productividad, aumenta la satisfacción de los trabajadores y la estabilidad del capital humano formado en esas empresas. Para las familias, porque reduce el estrés y las enfermedades asociadas, disminuye los conflictos familiares y los problemas laborales de las mujeres –acceso y mantenimiento en el mercado de trabajo. Para la sociedad, porque mejora las tasas de fecundidad, se reducen los problemas de pobreza en hogares monoparentales, facilita a las familias para que ejerzan sus funciones socializadora, educativa y de cuidado, con las consecuentes reducciones en los gastos del Estado.
En un foro en Costa Rica, la Dra. María Crespo, economista de la Universidad de Alcalá de Henares, señaló la importancia que tiene en la actualidad la conciliación del trabajo y la familia dentro del conjunto de políticas para el desarrollo económico y social de las naciones. Hoy es un tema ineludible en la agenda de eficiencia empresarial y del bienestar integral de los trabajadores y sus familias.
Link: http://www.nacion.com/2012-04-29/Opinion/conciliar-trabajo-y-familia.aspx