Al
pan, pan
Alexandra Loría
El
nombre de éste espacio lo tomé del famoso refrán popular que dice “Al pan, pan
y al vino, vino”; que nos invita a llamar cada cosa por su nombre, sin enredos,
sin rodeos, diciendo las cosas tal y como son. El nombre va muy bien con el
estilo de Diario Extra, a quienes agradezco (especialmente a doña Iary Gómez)
que me hayan abierto este espacio.
Algunos
se preguntarán, si ésta será una columna que solo tratará de temas de defensa
de la vida y la familia; les aclaro que espero abarcar otros temas de interés
general, sin dejar de lado los que siempre han sido mi pasión.
Pero…
¡Basta de introducción! A lo que vinimos: me gustaría analizar la noticia sobre
los programas del Ministerio de Educación sobre Sexualidad y Afectividad,
aplaudidos por unos y criticados por otros.
Todos
(o al menos casi todos) estamos de acuerdo que lo idóneo es hablarles a los
niños y a los adolescentes sobre sexualidad y que ninguna niña o adolescente
debería quedar embarazadas.
En
lo que parece que no estamos de acuerdo, es en lo que hay que hacer para lograr
esto. El tema es delicado dado que las primeras decisiones sobre sexualidad que
tomen los jóvenes, son de gran importancia, porque pueden marcar su vida y su
futuro irremediablemente.
Junto
a la noticia de los programas de sexualidad, hemos sido bombardeados con
información manipulada sobre el embarazo en niñas y adolescentes. Ha sido una
astuta estrategia para alarmarnos y ver como una “necesidad” el aceptar a ojos
cerrados estos programas.
¿Será
cierta la información de las 14 mil adolescentes embarazadas? Los números no
coinciden con los del Instituto de Estadísticas y Censos, que señalan para el
año 2010, menos de 13 mil madres menores de 20 años.
Pero
el error más grave lo cometen al unir dos grupos que tienen grandes diferencias
entre sí, no solamente físicas, sino también sicológicas y jurídicas. Me
explico: al grupo de madres menores de 15 años le sumaron el grupo de madres de
15 a 19 años; ¡esto es absurdo! Las mayores de 15 años, legalmente pueden
casarse o consentir en una unión de hecho; mientras que en el grupo de las
menores de 15 años, se incluyen niñas menores de 13 años que han sido violadas.
Las cifras oficiales de nacimientos para el año 2010, indican que sólo 428
madres fueron menores de 15 años. ¿Ven ahora la manipulación?
Ahora bien, ¿Cómo evitar el embarazo en las niñas y adolescentes? Agrego un
tema mas grave: ¿Cómo evitar las enfermedades de trasmisión sexual incluyendo
el SIDA?
En el año 2004, se publicó en la revista “Lancet”, un documento firmado por más
de 140 expertos mundiales que trabajan contra el SIDA, donde recomendaron
promover la estrategia “ABC”: A de Abstinencia, B de Be faithful (fidelidad en
inglés) y C de Condón para los promiscuos que no quieren vivir las dos
primeras, advirtiendo que el condón reduce el riesgo pero no es 100% seguro.
Los
científicos indicaron: el mensaje idóneo para los jóvenes que no han iniciado
su actividad sexual es alentarlos a vivir la abstinencia y retrasar el inicio
de toda actividad sexual, enfatizándoles que esta es la mejor manera de evitar
el riesgo de contraer enfermedades de trasmisión sexual (incluido el VIH-SIDA)
y los embarazos, advirtiéndoles que una vez que inicien la actividad sexual es
necesario que ellos y sus respectivas parejas permanezcan fieles recíprocamente.
En otras palabras: abstinencia antes del matrimonio y la fidelidad después de
contraído éste.
Los
padres de familia tenemos el maravilloso deber de acompañar a nuestros hijos en
el aprendizaje del amor humano. Por muy buenos que puedan ser los profesores y
maestros de nuestros hijos, lo cierto, es que algunos de ellos no comparten
nuestros valores morales, y pueden cometer el error garrafal de tratar a
nuestros hijos como si fuesen promiscuos irreparables ó trasmitirles sus
propias creencias y prácticas sexuales.
Desde
esa perspectiva, me parece absurdo que los padres de familia deleguen esa labor
tan importante en extraños. ¿A usted no?
También fue publicado en: http://www.diarioextra.com/2012/julio/05/opinion4.php